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lunes, 24 de noviembre de 2014
lunes, 8 de septiembre de 2014
Capitulo 2 Pendejo
En México´
En México una de las muchas cosas que me
sorprendieron se encontraba la palabra “pendejo”. Un insulto más o menos
similar a nuestro “gilipoyas”, al
“huevón”, de Chile”, o al “pelotudo”, de
Argentina.
Total, que me
gustó la palabreja esa. Y aun más cuando me la explicaron por medio de un
chiste o un cuento: “Estaba Cristo explicando su evangelio cuando le advirtieron que su amigo Lázaro había fallecido. Fue hasta
donde éste vivía y al ver el cadáver, dijo: ‘lázaro, levántate y anda. Y Lázaro
se levantó y andó…’. ” Anduvo, pelotudo!”,
le corrigió su interlocutor. ‘.’Bueno, sí, anduvo pelotudo, unos días;
pero luego, luego, se compuso y ya anduvo bien”.
Confieso que
tal vez el chiste no sea muy fácil de comprender. Pero también confieso que a
mí me hizo tanta gracia que no puede resistirme a contarlo.
Y volviendo al
“pendejo” yo no sabía lo que significaba en correcto castellano, o simplemente era correcto o incorrecto
Y estando en esas
cogitaciones vino a mi memoria un episodio vivido en mi primera juventud.
Cuando mi familia vivía en La Guardia, un
hermosísimo pueblecito pesquero de la provincia de Pontevedra, donde mi
padre era profesor de enseñanza
primaria. Tendría yo entonces ocho o diez años. Entre mis amigos y compañeros de la escuela
de mi padre, se encontraba uno, llamado Fernandiño (Fernandito), que tenía una virtud única en
aquel momento: una hermana hermosísima,
o más bien, buenísima.
Se llamaba
Florida, realmente un nombre muy adecuado, de la que todos estábamos un poco
enamorados. Vivía en una calle perpendicular a la mía y yo la veía cada vez que
iba y venía de la escuela.
Pues bien yo
no sé si aquel comercio se le ocurrió a Fernandiño o fue consecuencia de sus
conversaciones con algún condiscípulo. Lo cierto es que un día apareció con
unos pelitos más o menos cortos
envueltos en papel seda. Y Los vendía. Nos pidió por cada uno de ellos 0.50
céntimos de peseta, entonces una pequeña
fortuna para todos nosotros, que llevábamos 0.10 o 0.15 céntimos en el bolsillo
habitualmente.
Pero aquella
oferta tuvo una rápida aceptación. Y cada día vendía no menos de diez pelitos.
¿Qué eran aquellos
cortos cabellos? Pues ni más ni menos que pelos púbicos de su bellísima hermana.
No recuerdo
si su peculiar comercio era conocido, y consentido, por Florida o si los
conseguía
sin el
conocimiento de ella.
Y así fue
como descubrí el significado exacto de la palabra
“pendejo”. Que no es otro que un pelo
del coño.
. José Antonio Rodríguez
Couceiro.
viernes, 4 de julio de 2014
Relato número 10. En Buenos Aires (2)
Por Jose Antonio Rodríguez Couceiroio
Buenos Aires, con sus cines, teatros,
salas de fiesta, bares, clubes nocturnos y
salas de tango, era por aquellos días una gran capital. Pero con la actividad, llevada al máximo, de
la guerrilla de los Montones, ideológicamente nutridos por el peronismo.
Atentados, asesinatos, secuestros, conferían a la brillante capital argentina
de un singular ambiente de ciudad en guerra.
Para
empeorar las cosas, el presidente Juan Domingo Perón comenzó un rápido proceso de decadencia
física que al poco tiempo tuvo su
desenlace. Murió Perón y una ingente
cantidad de personas pasó por el Palacio del Congreso a rendir su último
homenaje a quien fuera su líder durante 30 años. Perón era un semidiós para todas las clases sociales, excepto la
clase dominante. Junto con Perón, su mujer Eva, la popular Evita, era
la referencia in discutible de la clase trabajadora (los
descamisados).
Me puse a pensar en el fenómeno peronista y llegué a entender su absoluta preeminencia
social. Y la ausencia de comunismo en un
país que tenía una numerosa clase
obrera. Un país en pleno desarrollo, con una organización sindical (la Unión
General de Trabajadores) la poderosísima UGT.
El peronismo tuvo su nacimiento y desarrollo coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial. Y Argentina, el granero del mundo, se enriqueció con sus
exportaciones de materias primas, sobre todo alimentos, que eran
demandados por todas las potencias. Y yo pensaba que la “revolución”
peronista se explicaba porque podía dar
a los pobres sin necesidad de quitarles a los ricos. Eso explicaba la revolución social en paz y libertad
(salarios altos, hospitales, viviendas populares, educación y limpieza). Por esa razón, suponía yo, no prosperó el
marxismo clasista entre las clases populares y los pobres del país.
Pero la revolución peronista en paz
y libertad, encontró la oposición férrea de la alta burguesía y de las clases
económicamente poderosa del país. Que le declararon la guerra al general Perón y por extensión a sus militantes
y simpatizantes.
El odio resultaba tan feroz que en
algunos muros de la ciudad se podían leer lemas como “Viva el cáncer”, en
alusión a la enfermedad que haría morir a Evita. Pero aún hoy, a sesenta y dos años la muerte de la “abanderada
de los pobres”, en casas modestas o en
lugares de paso de la población, se ven “altares”, así llamados, con fotos y estatuillas de yeso al
modo de imágenes, de María Estela Duarte de Perón.
En el momento que aterricé en
Buenos Aires, el ambiente era el clásico
en los momentos delicados del país. Con rumores constantes de Golpe Militar. Para agravar más las cosas, el
fallecimiento del Presidente, el general Perón iba agudizar la crisis. La
vicepresidenta, y viuda del general,
María Estela Perón, carecía de las dotes de mando del recién
desparecido Perón. Se desataron las ambiciones por la sucesión del líder del
peronismo, los Montoneros acentuaron la
actividad guerrillera, asesinando a jefes militares y presidentes de grandes empresas. Para colmo
los poderosísimos sindicatos se pelearon con la Presidente María Estela de
Perón. Total que Buenos Aires semejaba una ciudad en guerra y por extensión, Argentina.
En aquel ambiente la Asociación de
Corresponsales consiguió una conferencia de prensa con la organización Montoneros. Una reunión
clandestina en una casa igual. Asistió la plana mayor de la organización
terrorista, encabezada por su líder Eduardo Firmenich.
A lo largo de la conferencia un corresponsal alemán
preguntó les preguntó si habían caído en
la cuenta de que con su actividad guerrillera estaban dando argumentos a los
militares para dar el golpe. Y Firmenich, en una demostración de error de
cálculo increíble dijo que eran conscientes de ello pero que precisamente ese
era su objetivo: “El golpe agudizará las contradicciones sociales y llevará a
las masas a tomar las armas contra los milicos. El pueblo y nosotros, su vanguardia, derrotaremos a nuestros eternos enemigos”,
dijo. Los asistentes no podíamos contener nuestra sorpresa ante tal error de cálculo.
Querían la guerra total contra unas fuerzas armadas modernas y ¡¡pensaban
derrotarlas!!!”.
(seguirá).
Relato número 9. En Buenos Aires (1)
Aquello, Buenos Aires, era otra cosa. Aquella
era una Delegación tan completa y compleja como las de Estados Unidos y Europa.
Sucedían las mismas cosas que en cualquier país
desarrollado. Tanto en la vida política, como en deportes, economía,
cultura y cualquier otra manifestación vital. Allí había que estar atento todo
el día a las noticias, para retransmitirlas a nuestra central, en Madrid.
Tuve que organizar los turnos de trabajo
de manera que siempre hubiese un redactor atento a lo pudiese ocurrir. El clima
político en Argentina comenzaba a espesarse. Nuevamente estaban surgiendo el
allí tan clásico “ruido de sables”, Rumores de levantamientos militares en
diversas zonas del país surgían todos los días. La situación económica era
calamitosa. El general Perón –el líder indiscutido del país- comenzó a tener
serias diferencias con la juventud de su partido, dominado por la organización
“Montoneros”, una de las grupos
guerrilleros más numerosa y peligrosa
de América Latina, capaz de realizar operaciones de una envergadura y complejidad inimaginables: como
el secuestro de un avión comercial de “Aerolíneas Argentinas”, aterrizar en una
ciudad del interior y ocupar una instalación militar.
Y tuve que destinar mucho tiempo a la
labor comercial porque la Agencia Efe estaba muy poco presente en los medios
periodísticos de Argentina. De los diarios de Buenos Aires, únicamente el
diario “Clarín” estaba suscrito a las noticias de Efe.
Pero mi trabajo dio excelentes
resultados. Y paulatinamente fueron suscribiéndose los diarios “La Nación”, “La
Razón”, “El Cronista Comercial”, “La Prensa”, “La Opinión” y otros que ahora no
recuerdo.
En el aerpuerto de Pudahuel me esperaba un
amigo que había hecho en Madrid, gracias a la mediación del Agregado de Prensa
de la embajada de Chile en España, Raul Zamora, un industrial que me fue
aesperrar al aeropuerto junto a un periodista
joven, de mi edad, Jaime valdés, que con el paso de los días se convertiría
en íntmo amigo mío.
lEl primer día que amanecí en el hotel “Crillón”
de Santiago, sufrí un sobresalto cuando
me afeitaba: de pronto la radio suspendió su programación y dijo y una voz dijo
y repitió repitió: “Sáquese la polla y hágase
millonario”. AL llegar a la oficina pude averiguar que quería decir en realidad la frase. Me dijeron los redactores que la “polla” era una especie de lotería,
con mezcla de juegos de fútbol y algún otro deporte. Una suerte de quiniela
española. Al final, en Chile como en
otros países no era tan sencillo hacerse millonario.
AL otro día al despertarme, de nuevo
el mismo mensaje publicitario, ahora un poco diferente: “La polla: ahora con
dos terminaciones”. Total que me cansé de tratar de sacar conclusiones lógicas
a esa frase y esperé a llegar a mi oficina para averiguarlo.
Chile, como Argentina, son países especialmente ingeniosos
en el juego de las frases ocurrentes. Así sucede con el insulto argentino “Boludo”
y “Pelotudo”, que en chile se dice “Huevón”, queriendo decir lo mismo. No creo
que en este caso sea necesario dar la traducción de las mencionadas palabrejas, que signfican
aproximadamente, tonto o gilipollas.
En Argentina hay una palabra que se aplica a los
epecialmente pesados o imprudentes que es “atorrante”. EL término procede de
principios de siglo, cuando Buenos Aires, comenzaba la construcción del metro.
Una de las empresas implicadas en ese trabajo era una firma catalana que proveía unos grandes tubos
de cemento para la conducción de aguas. Las cañerías estuvieron mucho tiempo
depositadas al aire libre en explanada del puerto. los artefactos tenían grabado el nombre de la fábrica
proveedora: “A. Torras”, de Barcelona. Los tubos mientras esperaban a ser
instalados en la explanada del puerto sirvieron de cobijo a mendigos y a los sin techo de Buenos Aires que
pasaron a ser llamados “atorrantes” por
parte de la sociedad.
(Seguirá).
lunes, 23 de junio de 2014
VIAJE A ESTAMBUL TURQUIA
![]() |
| la torre galata |
Estambul, es
según mi parecer, una de las ciudades más bellas del mundo. Solo por ver el sol reflejado en las cúpulas de
sus numerosas mezquitas, vale la pena ir allí. Es mejor llegar a Estambul al
amanecer. Es impresionante.
COMO LLEGAR
Se puede
llegar en avión o en barco (En un crucero). También se puede llegar por
carretera si estás en cualquier parte de Europa. Es una ciudad bulliciosa, con
gentes por las calles a todas horas y con un tráfico caótico y peligroso Se
conduce sin mucho respeto a las normas, zigzagueando y tocando las bocinas con
frecuencia. Su oferta hotelera es muy buena, con hoteles de las mejores
cadenas.
QUE VISITAR
![]() |
| puente galata |
![]() |
| santa sofia |
No hay que perderse Santa Sofía mezquita que empezó siendo iglesia cristiana.También hay que visitar el Gran Bazar, enorme y con gran variedad de productos.
También hay que visitar la Mezquita Azul única en el mundio con seis minaretes. Normalmente las mezquitas tienen cuatro, uno en cada esquina del perímetro que rodea a la mezquita.
Interesante
la bisutería de plata, que se vende al peso. Hay que regatear, como en todos
los países de influencia árabe. También se pueden comprar alfombras hechas a mano y kilims.
QUE COMER
En cuanto a
la comida, es principalmente cocina árabe como en todos los países islámicos,
pero también cocina internacional, al fin y al cabo estamos en Europa.
Se
cocinan mucho las berenjenas, hechas de mil maneras diferentes. Ellos acompañan
la comida con aíran (leche agria de oveja, con un sabor y olor peculiares para
nuestros paladares y que es lo que usan como bebida.
ISABEL ALONSO
domingo, 20 de abril de 2014
VADUZ
La discapacidad sobrevenida afecta a miles de personas cada año. Su vida comienza de cero con un objetivo: volver, como mínimo, al punto donde la dejaron. Kike Martín fue diagnosticado a una vida de dependencia absoluta tras sufrir un accidente de motocicleta causada por un conductor ebrio. Su recuperación ha desafiado los límites de la ciencia,
“Vaduz” cuenta con la historia de personas que han tenido que empezar de cero. Personalidades como Irene Villa (Periodista y locutora de radio) y Enhamed Enhamed (7 veces medallista paralímpico en la modalidad de natación) acompañan a Kike en su personal viaje hacia la palabra que marcó su punto de inflexión: Vaduz.
ESTRENO DEL DOCUMENTAL VADUZ
Veintidos Films tiene el placer de comunicar el estreno del documental Vaduz. Será el próximo 26 de abril en la sala Artistic Metropol (ver mapa).
ENTRADAS
La entrada cuesta 5 euros. Imprescindible reservarlas en info@veintidosfilms.com (se pagan y retiran en la puerta de la sala el mismo día del estreno).
Primer pase 18:00 h (ENTRADAS AGOTADAS)
Segundo pase 19:00 h
Primer pase 18:00 h (ENTRADAS AGOTADAS)
Segundo pase 19:00 h
http://veintidosfilms.com/vaduz/
viernes, 21 de marzo de 2014
Capítulo 7. La Unidad Popular y el golpe de Estado
Por Rodrìguez Couceiro.
Chile era uno de los escasos países de Hispanoamérica cuya
vida democrática no había sido interrumpida
nunca por un golpe militar. Esta tradición y el ejemplar acatamiento de los
militares al poder civil, hizo creer a muchos que esta vez sí, el gobierno
marxista de Salvador Allende se iba a
desarrollar sin interferencia militar alguna.
El paisaje de Santiago, mitad
campesino, mitad urbano, la cordialidad y la acogedora recepción del pueblo me recordó las palabras
que un escritor de un país comunista, no recuerdo si húngaro o rumano, dedicó a
Chile. Él había huido de la segunda guerra mundial que asolaba a Europa y había
buscado refugio en aquel lejano país del extremo sur de América. Y
escribió: “Chile es como un jacinto, que mirándose en el océano pacífico se enamoró de sí mismo,
tan bello era”.
Esta circunstancia hizo que Chile se convirtiese en punto de
atención mundial. Por esa razón se explicaba que acudiesen a Santiago decenas
de corresponsales de los principales diarios y emisoras de radio y televisión
de todo el mundo. Principalmente de los países comunistas. En todas las naciones
del planeta se seguía con la máxima atención la actualidad chilena para comprobar
si, como decía Allende, Chile era el
primer país en el que se demostraba la hipótesis por él sostenida contra viento
y marea de que “esta vez sí” se conseguiría instalar el socialismo en democracia. “AL socialismo con vino
y empanadas”, decía Allende, en alusión a la
comida y la bebida tradicionales del país.
Ese era el reto que la izquierda chilena (la Unidad Popular)
sostenía que podría superar: llegar a
rebasar las normas y condicionantes legales vigentes e instaurar un
gobierno de ideología marxista, respetando la legislación y la cultura de la democracia burguesas.
EL único elemento negativo de la sociedad chilena era su alto
consumo de alcohol, de vino, excelente en el país. Hasta tal grado era
importante el efecto social del consumo de bebidas alcohólicas que en una oportunidad que teníamos un cena
para muchas personas, le dijimos a la muchacha (“a la mucama”, que decían allá)
si podría quedarse aquella noche en
casa. Su respuesta nos dejó atónitos:
“Lo siento mucho señora. Pero no puede ser. Yo tengo como usted sabe un niño y
una niña de pocos años. Y Jesús, mi marido, quedarían solo con ellos y una
tentación la tiene cualquiera”.
El bendito de Jesús: un hombre en apariencia de lo más normal. Modesto, respetuoso, educado. En fin, parecía confirmarse mi
creencia de que el alcoholismo era el causante del “pecado” chileno por excelencia: el delito
sexual intrafamiliar (el incesto).
Los tres años que pasé en Chile experimenté, como si fuera
un universitario que estuviera contemplando en el portaobjetos de un
microscopio social, el desarrollo de la
lucha de clases.
También ocurrían cosas sorprendentes. En una ocasión la
dirección del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), una organización de
ultraizquierda, de la serie de organizaciones
guerrilleras que por aquel tiempo florecían en casi todos los países
latinoamericanos, declaró que, considerando que Allende quería respetar los
límites que imponían las leyes y normas y
de la democracia, le concederían
una tregua en sus métodos revolucionarios. Es decir, la ultraizquierda
suspendía sus tácticas guerrilleras (asaltos, ocupaciones de grandes fincas y
centros fabriles, asesinatos, secuestros, y otros medios de lucha típicos de la
guerra revolucionaria que ellos practicaban). En fin que la ultraizquierda
suspendía sus acciones mientras la Unidad Popular de Allende, gobernase el país,
para evitar que la derecha atribuyese a la actividad del MIR a una ayuda al
proceso de cambios, que experimentaría Chile.
En ese
aspecto los analistas que atribuyen al
MIR responsabilidad principal en la guerra fratricida que se desató tras el
golpe militar, se equivocan. El MIR no solo no contribuyó al conflicto sino que
por el contrario logró que los conatos de guerra civil se diluyesen. El MIR
tenía una gran presencia en los extractos más bajos de la población. De alguna
manera el MIR disciplinó y organizó al subproletariado chileno, evitando las
acciones individuales y no orgánicas de este sector social.
En este
proceso se producían a veces situaciones
paradójicas. Así, se daba el caso de que la justicia castigaba con más
severidad el robo de una gallina, pongo por caso, que la ocupación de una finca o una gran explotación
agropecuaria.
La explicación
de este supuesto disparate legal se
debía a que Chile había sido siempre un país capitalista y las leyes aún vigentes respondían a esta
ideología. Y como era más frecuente que un pobre robase una gallina a que ocupase
una propiedad agropecuaria (esto último era más usual en los propietarios que
eran los poseedores de la fuerza y de la influencia en los estrados judiciales)
estaba relativamente más penalizado robar la gallina que ocupar una gran
propiedad.
Yo tenía mejores
vínculos con la izquierda gubernamental que con la derecha opositora y para golpista.
Me era más simpático y atractivo Salvador Allende que los jefes opositores,
como Eduardo Frei, líder de la Democracia Cristiana Chilena ex presidente de Chile, y predecesor
de Allende. La creencia de Allende en la “Vía chilena al socialismo” parecía
sincera. Era un hombre muy popular, al que le decían “El Chicho” Allende.
Ante la magnitud y volumen de noticias que salían todos los días de Chile,
yo me hice el propósito de presentarme candidato a la presidencia de la
Asociación de Corresponsales Extranjeros
de Chile. Eso me daría ciertas ventajas sobre los demás corresponsales,
a la hora de asistir a determinados actos del Gobierno, y de las demás instituciones del país. En fin, actos en los
que se podía obtener informaciones exclusivas.
Las elecciones presidenciales se iban a realizar el 4 de
septiembre de 1970, a los pocos meses de haber llegado yo a chile. A la vista
de los numerosos corresponsales que había en Santiago sobre todo los de los países
de la órbita soviética, me pareció oportuno buscar su voto. Por ello colegí que
debía de haber una cierta jerarquía entre ellos. Y así busque al corresponsal
de la Agencia Tass, la agencia de la URSS, y le expliqué mis intenciones.
El día de las elecciones me encontré con la sorpresa de que
salí elegido Presidente de la Asociación, Vicepresidente, Tesorero, y ahora
mismo no recuerdo, titular de varias vocalías
Total que mi acuerdo con el corresponsal de Tass dio un resultado clamoroso.
Un mes después de la elección, comprobé su utilidad. Había ocurrido
un hecho que había puesto en entredicho una noticia transmitida por la agencia
norteamericana UPI. Para templar gaitas con Allende, le ofrecimos una cena en
un hotel de Santiago. En la cena me correspondió, naturalmente, sentarme al lado del Presidente
Allende.
Por aquellos días se había suscitado una serie de
comentarios, conjeturas y conversaciones que se referían a la gestación de un
golpe de estado. Hasta entonces este tema se trataba a media voz. Con medias
palabras, sobre todo en ámbitos del gobierno de la Unidad Popular. Pero con el
paso de los días y poco a poco el asunto fue siendo tratado, abiertamente,
primero por los medios de información de la oposición y después por los más próximos
a los partidos de la Unidad Popular. Y por último por toda la población,
Yo utilicé la cena
para preguntarle al Presidente sobre el tema. Días antes se había producido una
elección por un escaño del senado de una provincia del interior, motivada por
el fallecimiento del su anterior titular. Contra todos los
pronósticos, ganó el candidato de izquierda, lo que provocó el júbilo de los partidarios de la
Unidad Popular.
El planteamiento era el siguiente: si a mediados de la
presente legislatura la izquierda había ganado unas elecciones por un margen
considerable, cuando se produjeran las elecciones generales, en el plazo de dos
años, la izquierda ganaría, probablemente en todo el país. Con lo cual, el
parlamento sería mayoritariamente de la Unidad Popular. Y entonces se daría la
situación ideal para que se hiciera realidad la tan cacareada ”vía chilena al socialismo”. Ejecutivo y
Legislativo en manos de la izquierda. ¡La gobernabilidad en poder absoluto de
la izquierda gubernamental.
Con entonación triunfalista le dije al presidente
Allende: “!Vía franca al socialismo!”. “Ningún obstáculo para que la izquierda
llegue al poder por la senda democrática”, añadí. Allende esbozó una media sonrisa y
retrepándose en la silla, como solía, me respondió: “Está usted muy equivocado.
Cuanto mayor sea la posibilidad de que gane la izquierda las próximas elecciones,
más cerca estaremos del golpe militar”
dijo.
A los españoles en
Chile nos llaman coños. Seguramente por la frecuencia con la que usamos esa palabra a modo de
exclamación en las conversaciones y en los diálogos.
En la conversación
con Allende me contó una anécdota sobre la palabreja antedicha. En el puerto de
Valparaiso, segunda o tercera ciudad de chile, a unos 150 kilómetros al este de
Santiago, en los años de la guerra civil española vinieron a Chile, en barcos
dispuestos por el gobierno chileno, muchos refugiados del bando
republicano. Familias completas se
acogían a la generosidad de las autoridades chilenas.
EN una ocasión en el buque “Winipeg” llegaron miles de refugiados. Para recibirlos la izquierda chilena organizó una manifestación
en el puerto de Valparaiso. Acudieron miles y miles de militantes y
simpatizantes del partido comunista y de
otros partidos de la izquierda chilena. AL frente de la manifestación una gigantesca
pancarta les daba la bienvenida con una explícita leyeda:
“BIENVENIDOS LOS COÑOS ROJOS”.
(Seguirá).
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